Acaso no has leído “Historias de Cronopios y Famas” de Julio Cortázar?? No tienen idea de lo interesante que está el bendito libro este, y si no te gusta leer, no te preocupes, creo que no llega ni a 60 paginas.
El punto es que esta vez hablaré sobre algo que está ligado al libro éste del que les hablo. Bueno pues, el tema a tratar es ¿cómo son los Cronopios con sus mascotas? Me refiero específicamente a los cronopios porque yo me considero una de ellos. Este tipo de ser en el cual nos tomamos las cosas con calma, disfrutamos de la vida, de lo que nos pasa y sobre todo no nos olvidamos de los sentimientos y somos intensamente pasionales en todos los aspectos. Esto es un cronopio, así soy yo.
Mi mascota es una de esas de raza pequeña porque son cosa menos difícil en cuanto a cuidado. Me gustó la idea de que tuviera un lugar propio donde se sintiera cómodo, así que tuve que darle acondicionamiento a un baúl de esos que hay en mi casa desperdiciados por falta de uso.
Tener una mascota no es algo fácil, requiere de mucha responsabilidad y constancia en cuanto a los cuidados que debes tener para con él. No esta nada bien que un animal esté sometido a sufrimiento sólo porque su dueño no esta al pendiente de él.
Como buen cronopio aprendí a estar pendiente de mi mascota pues al principio trataba de escapar y no se acostumbraba a estar en la casa. Durante las primeras semanas tuvo la compulsión de intentar irse (por eso de la falta de adaptación) y me vi en la obligación de retenerlo a como diera lugar.
Un día logró salir de la casa, tuvo que cuidarse por sí solo pues yo no estuve ahí para protegerlo de los famas con los que seguramente se topó. Estoy segura que mi mascota supo qué hacer cuando se vió amenazado por los “fama-mascotas”.
Después de varios días de buscarlo, cuando lo encontré me propuse salir de paseo con él, salimos por la noche, brújula en mano, por si nos perdíamos; recuerdo llevé algo de música para escuchar en el camino, lo tomé de su correa y nos lanzamos a la hazaña. Durante nuestro camino pudimos darnos cuenta de una reyerta en la que dos hombres, uno con revólver ajustada al pantalón, peleaban por una mujer. Después de eso, mi confinante y yo regresamos a casa a descansar.