Media naranja, dos pequeñas palabras que engloban un gran concepto. La creencia de que alguien, en algún, lugar tiene la llave de tu corazón y solo tienes que encontrarlo. Así que, ¿dónde está esa persona? Y si amaste a alguien y no funcionó, ¿significa que no era tu media naranja? O sólo era uno más en el camino. Y mientras maduras, tu edad aumenta y los prospectos se vuelven más escasos, ¿son tus oportunidades de encontrar a tu media naranja cada vez menores?? Que fácil resultaría todo si el encontrar a tu media naranja fuera tan sencillo como se da en los animales.
Media naranja, ¿realidad o tortura? y es que a veces pareciera tan difícil encontrarlo. Puede que a mi edad me falte mucho por vivir y descubrir realmente cómo carambas seria o será mi media naranja, pero, el asunto es ¿cómo la encontraré?, ¿es algo que llega sin darte cuenta o debes darte a la tarea de buscarlo? Éstas y muchas preguntas son las que me he hecho hace ya un buen tiempo, y no es que en verdad necesite de una relación, sólo prefiero quedarme en la idea de que lo que en realidad necesito es saber qué se siente encontrar a tu media naranja.
Siempre pasa, lo imaginas, lo sueñas, pero nunca sabes cómo será realmente; es sólo alguien con él que sueñas pero que no tienes ni la más remota idea de cómo es.
Alguna vez escuché por ahí: si el amor viene de nuestro interior, ¿por qué nos fijamos en el exterior? Puede que esto no tenga nada que ver con el tema en sí por ahora pero, es una buena forma de empezar.
Y es que ahora debo escribir sobre cómo encontraría a mi media naranja, a lo que justamente hoy, sólo puedo responder: no tengo idea!!
Es una difícil pregunta o al menos una difícil respuesta porque hay tanto detrás de esta diminuta y a la vez magna palabra que es el amor, que uno nunca sabe qué postura tomar.
Yo sé, tengo un largo camino que recorrer, miles de experiencias pero acaso no sería más fácil si existiera alguien que te dijera cuando pasará. Eso creo yo, o al menos quiero creer que eso puede llegar a saberse, digo, si la tecnología avanza súbitamente, por qué mi idea de un adivino de media naranja no se inventará.
Hoy en día es tan difícil creer que puedes encontrar a tu media naranja. Y es que en nuestra actualidad, nuestra sociedad sólo esta rodeada y envuelta de divorcios, infidelidades y libertinaje.
Claro, la esperanza debe ser lo ultimo que muere y siempre creemos que por ingenuo que parezca, algún día experimentaremos eso que llaman amor. En fin, creo que cuando el amor te llega, te llega y no hay más, no importa si no es de tu tipo en realidad o no es lo que la gente espera, sólo te enamoras y no te importa nada. Dicen que cuando te enamoras es como si tuvieras una jauría con lobos revolcándose todo el tiempo.
Pero acaso no piensan que sería mas fácil si tu media naranja pudieras encontrarla en situaciones tan sencillas como en una piara, una parvada o ya en ultima instancia en una colonia de pingüinos en el Polo Norte.
La verdad es que, justo ahora que he reflexionado tanto en lo que es la media naranja, se me ocurre que no necesariamente, en mi caso, tiene que ser un hombre. Por qué no pensar que tu media naranja puede bien ser una persona con la que cuentes incondicionalmente, que esté contigo en todos tus momentos por buenos o malos que éstos sean, que llegue justo antes de que cometas una locura y que simplemente sepas que esta ahí cuando tú la necesitas. Si esto pudiera ser así, entonces diría que yo ya las tengo: mis amigas. Y no hablo solamente del termino amigas como compañeras sino del significado realmente profundo que la palabra “amiga” pueda tener, seguro sabes de lo que hablo y si no, no sabes de lo que te estás perdiendo.
Si de eso se trata, como ya dije, puede que yo ya tenga a mi media naranja, pero si no, entonces tendría que dedicarme a la espera de mi príncipe azul, o al menos esperar solamente a que el amor toque a mi puerta. Quizá solamente tengamos que seguir rodeados de tropeles integradas por distintas razas para entonces así, poder encontrar al verdadero amor de tu vida.
Pero mientras eso pasa, prefiero quedarme con la satisfacción de tener a mis “dos cuartos de naranja” bien ubicadas y así, enfrentar la búsqueda del amor de mi vida.