Muchas veces en nuestra vida nos vemos en situaciones sumamente riesgosas para nuestra estabilidad ya sea física o mental.
Últimamente he pensado mucho en lo mucho que duele idealizar algo, y luego darte cuenta que nada es como esperas y nada es como crees.
Peor es cuando esta idealización te lleva por caminos más peligrosos y te enamoras o te obsesionas, que para todo caso es lo mismo.
Esto es de lo que quiero escribir hoy. Estos días en los que a pesar de tener mucho que hacer, me he visto invadida por mí poco ánimo he pensado mucho en mi situación amorosa la cual he contado infinidad de veces.
Cuando asumes que una relación es complicada yo considero que es un paso muy pero muy grande y significativo para tomar la decisión de seguir adelante con eso o cerrar el capitulo por más doloroso que este pueda ser.
Yo, decidí quedarme. Asumir que amo y que este hombre por bruto y hostil que parezca, es lo que quiero para mí.
No se pero siempre he tenido la capacidad de encontrar el punto bueno en todo. Muchos dicen que no es capacidad sino defecto, aun estoy en busca de la verdad.
Tengo una forma muy extraña de ver la vida y lo que me rodea. Tengo una parte muy oculta en mi personalidad que adora el romanticismo, el idealismo y la utopia de un amor verdadero, puro y sincero.
He estado en una relación por tres años, difíciles, de aprendizaje y aunque me cueste aceptarlo, también de mucho sufrir. Dicen que si no sufres es q no amas.
Y yo amo por sobre todo. Lo amo desde el momento en que lo vi, lo amo con todos sus defectos, lo amo con todo eso que lo hace ser él.
Pero que pasa cuando ese amor resulta ser todo un idealismo, cuando caes en la cuenta de que todo eso que sientes no es correspondido. Es aquí justo la parte complicada, la inevitable caída de ideales, de creencias, de esperanzas y de fe. Aunque considero que mi amor si es correspondido, creo que ha habido muchas situaciones en las que lo he sentido.
Hay un momento en las relaciones en el que sabes que por más que luches ya no habrá más porque el ciclo ya ha acabado. Algunos se resignan, lo asumen con toda madurez y entendimiento, pero habemos otros, que aunque parezcamos ingenuos, tontos y demasiado faciles, no nos rendimos, seguimos ahí porque eso nos dicta el corazón, un corazón que no se resigna, un corazón que lo único que quiere es amar sin condiciones.
Cuando la caída es inevitable solo hay dos cosas por hacer, idear como levantarte y no volver al mismo precipicio o asumir toda la responsabilidad de mantenerte en el mismo precipicio pero sabiendo ya todas las consecuencias que de entrada, sabes tendrás.
Eso creo yo…